Madrid.- El Real Madrid celebró hoy por todo lo alto con su afición el flamante título de Liga conseguido y, al tiempo, la jornada fue negra para el Barcelona, que tuvo que hacer el pasillo al campeón, salió goleado del Bernabéu (4-1) y perdió toda posibilidad de hacerse con el segundo puesto.
El estadio madridista fue hoy la prolongación de la fiesta del pasado domingo en La Cibeles, una celebración doble porque además vapuleó a su eterno rival, que deambuló sobre el césped como alma en pena y nunca dio la sensación de poderle plantar cara, reseñó Efe.
Un zurdazo a los 13 minutos del capitán Raúl, una vez más el abrelatas de la victorias blancas, y un preciso cabezazo del holandés Robben, a los 20, dejó el partido para sentencia, pero hasta el descanso el Madrid pudo haber anotado al menos otros cuatro.
La manifiesta superioridad blanca se perpetuó en la segunda parte. Como ya es habitual marcó el argentino Higuaín, que ha anotado en los últimos cuatro partidos, y cerró la goleada el holandés Van Nistelrooy al transformar un riguroso penalti por mano de Puyol.
El francés Henry, a cuatro del final, anotó el de la honra azulgrana y la última imagen del encuentro fue la expulsión de Xavi, signo de la impotencia de su equipo.
La humillación sufrida hoy es la puntilla a un año nefasto para el Barsa y que tendrá como consecuencia la marcha, quizá inmediata, del entrenador Rijkaard y de bastantes jugadores.

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